¿Qué es un Naturópata?

Vivimos en una sociedad que quizás, demasiadas veces, se autocalifica de manera muy ufana como “democrática”. Si bien, a mi modesto entender, y asumiendo plenamente los avances de la misma frente a nuestro pasado más inmediato, en excesivas ocasiones todavía, se siguen imponiendo  modelos de pensamiento y de actuación únicos. Evidentemente este patrón social no deriva del sentimiento democrático pleno y libre, y sí en cambio del reflejo de que las inercias paternalistas del viejo mundo siguen actuando con fuerza.

El mundo de la salud, sobre todo en nuestro país, es un ejemplo palpable de lo perfeccionable que es nuestra, por otro lado incipiente, democracia. Siempre que entendamos la misma, no como el mero hecho de poner un papelito en una urna cada cierto tiempo (con toda la importancia que esto pueda tener), sino y sobre todo, como el derecho inalienable de los ciudadanos adultos y maduros, a elegir libremente, cómo regir su vida en cualquiera de sus ámbitos.

No es mi intención glosar ni vender las increíbles virtudes de un sistema terapéutico frente a otros. Si que lo es, en cambio, formar y/o informar sobre lo que este puede aportar frente a la confusión permanente que fomentan intereses muy concretos; y lo que es más grave, ante la flagrante dejación que hacen las instituciones públicas de las labores que les encomendamos por ley los ciudadanos.Tampoco es mi vocación, estimado lector, suministrarle más información por la información, sino proponer algunas claves que sirvan siquiera para filtrar, ordenar y hacer útil ese caótico maremagno informativo tan característico de la época en que vivimos.

Verán que, aunque este blog esté destinado, para los no versados y para que nos entendamos todos, a hablar sobre la “medicina” y los “médicos” (en el sentido más amplio y aséptico de las mismas), renuncio conscientemente como naturópata/naturólogo (y creo recoger la esencia del sentimiento/pensamiento de mis compañeros) a utilizarlas. Todo ello por tres razones principales que paso a enumerar:

1. Las palabras “medicina” y sobre todo “médico”, han sufrido en el último siglo y medio una deriva monopolista hacia una acepción muy limitada que hace referencia a una única manera de entender la Salud; cuando existen múltiples, variadas y plenamente válidas formas de hacerlo, como no ha tenido más remedio que reconocer hasta la propia Organización Mundial de la Salud en más de una ocasión.

2. Es fundamentalmente la presión de los representantes “políticos” de esta visión monopolista de la salud, sobre todo en occidente (en España todavía un poquito más), lo que hace que hoy en día en la mayor parte de los países  de nuestro entorno, no existan garantías legales, ni para el profesional que ejerce esas otras formas de entender la salud, ni sobre todo, para el número crecientes de ciudadanos concienciados que requieren de un profesional adecuadamente cualificado en esas otras formas de práctica terapéutica. Así, yo como profesional de la Salud Natural, holística o cuántica, me veo impedido legalmente a utilizar unos vocablos que todo el mundo entiende y relaciona con la Salud (“médico”, “medicina”) so pena de verme encarcelado o privado de mis derechos más elementales por utilizarlos. Pero por otra, y aquí está la raíz del problema, no se me ofrece una posibilidad reconocida y reglada ni de formarme ni de llevar a cabo una actividad milenaria claramente diferenciada de la que practican esos otros profesionales, plenamente contrastada y ampliamente utilizada y demanda por la población (el 67% de los enfermos crónicos utilizan alguna de estas terapias).

3. Así, es un hecho que para evitar cualquier tipo de confusión lo primero que les digo a mis clientes es que yo no soy “médico”. Puesto que el vocablo “médico” denota por imperativo legal, que se está adscrito a una corriente filosófico-científica determinada, que es la única aceptada como válida hoy en día por nuestra legislación, la cual evidentemente respeto, pero no comparto.

Lo que conviene dejar claro aquí hoy, no obstante, es que la inmensa mayoría de nosotros (aunque es evidente que cada caso es único) no es “médico”, no porque “no nos haya dado la nota”… O porque no nos dejen… o porque no se tenga la capacidad o la cualificación suficiente. Ahí está en mi humilde caso particular, un ejemplo, como otro cualquiera, de trayectoria intelectual y profesional, para el que esté interesado, como pueda ser la de otros muchos colegas. No, ¡no soy/somos médico(s) porque sencillamente no es eso lo que quería/mos hacer ni ser! Y esto es así sencillamente porque entendemos al ser humano, la vida y la salud de una manera profundamente distinta de lo que se enseña en una facultad de medicina occidental actual y por ende, de lo que proclama, demasiadas veces de manera sectaria, acientífica y proselitista, la ciencia médica.

Normalmente los que pensamos-sentimos y actuamos de esta manera, solemos denominarnos Naturópatas/Naturólogos (curación por la naturaleza) o “Terapeutas holísticos o cuánticos” (vs. Médicos o Alópatas). Esta denominación incluye a un amplio abanico de profesionales que pueden autodenominarse (además de Naturópatas) Homeópatas, Acupuntores, Osteópatas por sólo nombrar a las de mayor cuerpo doctrinal y tradición en Occidente y en España.

¿Por qué “terapeutas”? ¿Quizás porque “terapeuta” es el apelativo utilizado para un profesional de la salud no reconocido por la legislación vigente?
También… Pero en mi humilde caso concreto y supongo que en el de otros muchos, sobre todo, porque “terapeuta” en su etimología significa “acompañante”. Y eso es de lo único que me jacto de ser: un acompañante en el proceso de mantener o de recuperar la salud.
Dicho esto, me parece que ya está habiendo algún intento por parte de los grupos de presión ya mencionados, para que ni siquiera podamos utilizar ese inocente vocablo. ¡No importa! los que compartimos esta vía, adoptaremos otro y seguiremos sirviendo, como desde hace siglos, a la sociedad humana, en la manera en que lo sentimos y no como se nos intenta imponer.

¿Por qué cuánticos u holísticos? Es un tema complejo pero simplificando al máximo, les diré que un “terapeuta cuántico” frente a un “terapeuta clásico o newtoniano” (un médico alópata convencional), no cree que el ser humano y los seres vivos sean “simples” robots biológicos. “Simples” máquinas, solo que hechas de carne y hueso, en vez de metal y circuitería como los robots convencionales. Reconocemos sin duda un nivel de funcionamiento “mecánico”, pero trabajamos también con otros muchos niveles vitales más sutiles, que condicionan el funcionamiento mecánico material y que son los que irremisiblemente nos hacen, estar vivos y ser humanos.
Para nosotros, es en estos niveles donde se encuentran las causas de salud y enfermedad, y lo que es más importante y más diferenciador… Estos niveles son los objetos principales de nuestros esfuerzos terapéuticos, más que el propio nivel físico, que no sería sino la consecuencia de la buena o mala salud de los niveles superiores.  La actuación sobre estos niveles es mucho más limpia, mucho menos traumática, y sirve para evitar la inadaptación física o “enfermedad” antes de que se produzca. Incluso si se produce, la recuperación es mucho más rápida.

Muchos me dirán que hay médicos que también se adhieren a esta forma de entender la salud. Y no seré yo el que les quite la razón. No seré yo el que desacredité a un ser humano que ejerce una profesión por el atuendo que elija. Sin embargo el atuendo nos da información sobre esa persona. Como todas las circunstancias de su vida. Desde nuestra visión de la vida, hemos contemplado y admirado como muchos terapeutas adscritos a los usos newtonianos, en apariencia o en origen, fueron importantes creadores/impulsores de las terapias holísticas. Como evidentemente muchos autodenominados “terapeutas holísticos” actuales, no pueden abstraerse del potente influjo materialista y mercantilista de la sociedad donde se desenvuelven. Pero los médicos que han asumido este otro papel, lo han hecho renunciando en mayor o menor medida, al adoctrinamiento filosófico, que les inculcaron a la inocente y tierna edad de 18 años cuando comenzaron la carrera. Tuvieron que hacerlo a una edad suficientemente adulta y madura que les diera una perspectiva equilibrada de lo que en realidad les habían enseñado. Y tomando lo que les sirve de esa enseñanza, han abandonado (en mayor o menor medida también) lo demás para terminar convergiendo (igualmente en mayor o menor medida) con los que decidimos tomar un camino distinto… Desde el principio.
Bienvenidos sean. Eso no nos hace mejores ni peores, pero si diferentes.

Mi reconocimiento para ellos pues su camino ha sido y es por lo menos tan difícil como el nuestro. La realidad es que a día de hoy ellos disfrutan, a pesar de las dificultades, de un cierto reconocimiento social y oficial que nosotros no tenemos, y eso nos hace, en otro nivel, también diferentes.

Porque igualmente es de recibo reconocer, que si no fuera por la labor de los terapeutas no médicos, muchas de las posibilidades terapéuticas hoy al alcance de millones de personas, habrián sucumbido al afán controlador y monopolista de la visión químico quirúrgica. Durante décadas y aún ahora, para defender lo que considera “su” terreno, esta visión ha tildado torticera e interesadamente de “farsas”, “placebos” y otras menudencias a terapias con una tradición, una eficacia y un corpus doctrinal como la Homeopatía o la Medicina Tradicional China, por solo mencionar las más conocidas y utilizadas por la población.
Pocos saben fuera de este mundillo, que los médicos, farmacéuticos y sanitarios en general (todavía una inmensa minoría, no lo olvidemos tampoco) que tímida y paulatinamente se han ido acercado a la visión holística de la salud, han sido formados (en casi todos los casos) en estas terapias por prácticos no médicos (sobre todo en un país como España). Ya que su colectivo y sus colegios profesionales están más ocupados en intentar desprestigiar o erradicar directamente nuestras alternativas, que en abrir los ojos a sus asociados de que hay todo un mundo por descubrir en el afán de servir a sus semejantes.

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4 Responses to ¿Qué es un Naturópata?

  1. Adriana says:

    thanks for share!

  2. Brenda says:

    thanks to you.

  3. Arlinda says:

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  4. Elisabeth says:

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